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Anécdota
Mundial

Por la hermana iniciada
Juan Li-yu, Taipei, Formosa
El corazón
y las acciones de un Santo
En los primeros años antes
de que la Maestra empezara a dar conferencias públicas, Ella
y varios discípulos vivieron por un tiempo en una desolada villa
en Hsintien, un suburbio de Taipei. La casa de campo fue rentada a un
precio muy bajo y después de una limpieza profunda, se convirtió
en un centro para la meditación en grupo.
Un día, yo estaba arriba, charlando con la Maestra, mientras
varias personas estaban abajo, preparándose para recibir la iniciación
en el Método Quan Yin. Cuando todo estuvo dispuesto, la asistente
invitó a la Maestra a que bajara para la iniciación. Entonces,
la Maestra me dijo: “lo que más me disgusta es dar la iniciación
a otros. No obstante, si hacemos solamente lo que nos gusta, no somos
diferentes a la gente común”. Estas palabras eternas desde
ese entonces han quedado profundamente grabadas en mi corazón.
Por más de una década, yo me he estado enseñando
a mi misma constantemente: “No debemos hacer únicamente
las cosas que nos gustan. Cualquier cosa que sea beneficiosa para los
otros, cualquier cosa que consideremos apropiado hacer después
de analizar la situación, debemos hacerla con prontitud”.
Conforme el número de discípulos de la Maestra crecía
con el tiempo, la casa gradualmente se volvió muy pequeña
para nosotros. Por lo tanto, para alojar a los compañeros iniciados
durante los retiros, la Maestra renovó un taller abandonado,
colina abajo de la casa de campo, a pesar de que el contrato de la casa
de campo y del local adyacente estaba a punto de vencer. Mientras ayudaba
con el trabajo de renovación, me preguntaba: “Pronto nos
vamos a mudar ¿Por qué estamos desperdiciando tiempo,
trabajo y dinero en este proyecto?” La Maestra inmediatamente
detectó las dudas en mi corazón y murmuró para
sí misma: “Todos me preguntan por qué estoy renovando
el taller la noche justo antes de dejarlo.
Ya que el espacio es insuficiente para el retiro ¡nosotros tenemos
que crear más! ¿Qué importa que otras personas
más tarde vayan a disfrutar lo que nosotros hemos construido?”
Las palabras de la Maestra me asestaron un terrible golpe que me hizo
despertar completamente. ¡Tal es la diferencia entre el corazón
de un santo y aquel de una persona humana común! Los santos son
absolutamente puros de corazón y viven solamente el momento presente
y hacen lo que sea apropiado para la situación. Ellos carecen
de la mente complicada y discriminadora del ser humano ordinario. Como
dice el Sutra del Diamante: “¡No tengas ataduras y deja
que tu corazón sea libre!” La vida cotidiana de la Maestra,
habla y acciones, son la más preciosa escritura viviente que
nos beneficia infinitamente a nosotros los discípulos!
Irónicamente, después de que el taller fue renovado, ningún
discípulo quiso vivir allí porque el sitio era muy simple
y tosco para poder quedarse. Finalmente, no obstante, la Maestra se
mudó al edificio, cediéndole su cuarto en la casa de campo
a los discípulos.
Debido a las limitaciones financieras del momento, la Maestra no podía
costearse un automóvil. Así que todos los lunes y miércoles,
tenía que caminar el trayecto colina abajo para tomar un bus
público hasta la casa de un hermano iniciado en el distrito Wanhua
de Taipei, donde Ella daba charlas informales. Pero era su asistente
la que no podía aguantar la fatiga y siempre se quejaba. La Maestra
entonces, la consolaba: “Las personas laicas están ocupadas
con su trabajo cotidiano. Está bien para nosotros que nos esforcemos
un poquito más”.
Una vez, al regresar de una de esas charlas, la Maestra vio un pedazo
de madera desechado al lado del camino. Entonces, Ella lo levantó,
lo trajo de regreso a su residencia y lo limpió concienzudamente.
Al siguiente día colocó dos bancos debajo ¡así
creó una mesa para comer!
Cuando la Maestra tenía tiempo, Ella cosía y nos hacía
almohadones. Ocasionalmente, Ella también cocinaba para los discípulos
y nunca se daba aires de ser suprema tan sólo porque Ella era
nuestra Maestra. Si todavía hay gente que piensa que la Maestra
acepta discípulos por su beneficio o por fama ¡ellos verdaderamente
están equivocados!
Un
avispón vuela en círculos alrededor de la Maestra tres veces
Una tarde durante un receso del trabajo,
un grupo de discípulos estaba charlando en el patio de la habitación
de la Maestra. De repente, vimos un avispón que había
cazado una araña. Intentamos perseguirlo por todos los medios,
pero nada funcionó. Al observar esta caótica situación,
la Maestra salió para ver qué pasaba. Después de
darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, Ella le habló al avispón:
“¡Aún si ella tiene alguna atadura kármica
contigo, debes perdonarla!” Milagrosamente, el avispón
pareció entender las palabras de la Maestra y de inmediato, liberó
a la araña. Después, el insecto voló en círculos
alrededor de la Maestra tres veces antes de alejarse. De acuerdo con
las escrituras budistas de las eras pasadas, dar vueltas en círculos
alrededor de un Maestro Iluminado tres veces era un saludo muy reverencial.
¡Es verdaderamente increíble que aún un avispón
pueda reconocer a un Maestro Iluminado viviente!

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