La Maestra Cuenta Historias


Expuesto por la Maestra Suprema Ching Hai, New Jersey, EE.UU.,
20 de junio de 1992, (Original en inglés) Video No. 257

Había un monje en India que se consagró a sí mismo a Dios, como todos los monjes se supone que hacen. Así que, sólo tenía un pedazo de tela con la cual cubrir su cuerpo. Y tenía solamente una olla, en la que ponía agua, y también cocinaba y ponía leche y demás.

Y sucedió que la tapa de la olla se rompió. Pero el monje no compró una nueva; él usó una esquina de su tela para cubrir la olla. Cuando se sentaba, lo hacía cerca de la olla. Así que un hombre vino y le dijo: “¿Por qué no compras una nueva tapa para tu olla?” Y él dijo: “Ya he jurado que sea lo que sea que tenga aquí, nunca buscaré más y usaré sólo lo que tengo.”

Y entonces el hombre dijo: “Pero ¿por qué eres tan terco? Una tapa no es ningún problema; ¿qué tal si te compras una olla nueva?” El monje dijo: “No, no. Hoy adquieres ésto y mañana será eso y lo otro. Tal como le ocurrió a un monje...” Entonces le contó la historia de otro monje. Era una historia verdadera, que decía así:

HaHabía un monje en la India, que solía salir a mendigar por cosas. Tenía un taparrabos que le cubría lo que él pensaba que se suponía debía cubrir (Risas). Pero no era problema; él estaba satisfecho. Salía todos los días y recibía limosnas de las personas; pedía y conseguía lo suficiente para comer y luego iba y meditaba. Era muy bello. Y tenía una choza pequeña.

El problema era que sólo tenía dos telas: una que lavaba y otra que usaba. De modo que, a veces cuando salía, ponía su tela en el tejado a secar. Y entonces siempre venía un ratón y le rasgaba la tela a jirones. Y entonces tenía que salir y mendigar por otro pedazo de tela. Esto sucedió de esta forma muchas veces.
Finalmente el monje no tenía idea de qué hacer. Los vecinos le aconsejaron: “No puedes seguir siempre mendigando ropa. ¿Por qué simplemente no consigues un gato y el gato se hará cargo del ratón? Entonces no tendrás ningún problema. De otra forma ¿quién va a seguir donándote ropa todo el tiempo?”

Así que el monje, después de mendigar muchas veces, dijo: “Está bien, no está mal”. Y se consiguió un gato. Alguien vino y le dio un gato. Ahora el gato estaba allí. Pero él tenía más problemas. Tenía que salir y mendigar leche para el gato. Y entonces una persona de buen corazón vino y le dijo: “No puedes seguir así para siempre, saliendo y mendigando leche y comida para el gato. Consíguete una vaca (La Maestra y todos ríen). Porque no nos molesta darte leche, pero si tenemos que darte leche para el gato también, es demasiado. Nosotros podemos darte, pero no todo el mundo es igual. Ellos no te darán leche todos los días. Entonces tendrás incluso que sacrificar tu propia leche para dársela al gato. Así que consigue una vaca. Nosotros tenemos una y podemos regalártela. Puede ser muy conveniente para ti que tengas tu propia leche. Y la vaca también te dará algo de suero que podrás usar para cocinar; todo será conveniente”.
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