El 11 de agosto del 2002, tres hermanos y yo tomamos
un avión a Budapest, Hungría, para ayudar en la construcción
de un nuevo centro donde el Retiro Europeo de cuatro días estaba
programado para comenzar el día 15. Cuando nuestro avión
aterrizó, fuimos recibidos por dos sonrientes compañeros
contacto de Budapest.
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| El Suelo lodoso
del Centro de Budapest después de la Lluvia. |
En el camino del aeropuerto local hasta el Centro
de Budapest nos encontramos con un enorme aguacero, fuertes ventarrones
y frío extremo. Noté que nuestro hermano chofer tenía
lodo en todas sus piernas, pero no parecía molestarle. Me dijo
que había estado lloviendo por las últimas dos semanas
en el área y que algunas de las carreteras alrededor del Centro
estaban inundadas y habían sido cerradas debido a la gran cantidad
de agua. A medida que llegábamos, el clima se ponía peor.
De pronto, el hermano nos dijo que teníamos que salir del auto
y caminar un poco hasta otro auto, pues esa área en particular
estaba demasiado inundada.
Al salir del auto, me hundí en el lodo hasta los tobillos, mientras
que la lluvia, como alfileres, golpeaba mi rostro y me cegaba. Cruzando
el lodo con dificultad llegamos al otro vehículo. Le pasé
mi equipaje empapado al hermano y subí al auto. Entonces, descubrimos
que el auto no tenía parabrisas delantero y que la lluvia entraba
directamente, empapándonos todavía más, si ello
era posible. A estas alturas estaba mojado y congelado y pensé:
“Si pudiera, me gustaría tomar el próximo avión
de regreso”.
Al fin llegamos a los terrenos del Centro en Budapest y vimos a quince
hermanos y hermanas que también estaban empapados, con lodo hasta
los ojos. Estaban cavando zanjas con sus manos y rodillas para impedir
otra inundación; levantaban vallas, arreglaban el techo, ¡todo
el tiempo con una sonrisa! Nos saludaron con alegría y con suficiente
entusiasmo como para emular un ejército victorioso. Antes de
levantar mi tienda, aunque muerto de frío, me detuve a observar
a estas “máquinas humanas” trabajando. Su espíritu
era tan fuerte y unido que era digno de admirarlos. Me sentí
profundamente conmovido e impresionado ante su fortaleza y pasión
y no pude menos que respetarlos por la pureza de su devoción.
A la mañana siguiente, al despertar me encontré sumergido
en agua y me puse mis otras ropas, también mojadas, para meditar.
Descubrí que ponerse ropa mojada era una buena manera de evitar
dormirme durante la meditación. Luego del desayuno, comenzó
el trabajo. Cavamos, pintamos, instalamos ventanas y puertas, etc. Siempre
que algún pensamiento negativo cruzaba por mi mente, miraba alrededor
a los demás hermanos y hermanas y los pensamientos se disipaban
de inmediato tan pronto aparecían.
Anocheció rápidamente y esperaba con anhelo una agradable
ducha caliente, pero me dijeron que en ese momento sólo había
disponible agua fría. ¡Así que entré y salí
de la ducha en el tiempo record de 30 segundos!
Durante los próximos días la lluvia seguía cayendo
a cántaros y el viento arreciaba, pero nosotros completamos nuestro
proyecto. Cumplimos con lo programado y sólo quedaron unas pocas
tareas por realizar. Mientras tanto el acceso al Centro se había
vuelto tan difícil que ningún carro podía llegar
hasta allí. Tuvimos que alquilar un vehículo de tracción
en las cuatro ruedas para transportar los discípulos y el equipo
desde la carretera principal al Centro, una distancia de casi media
milla. A uno de los hermanos y a mí se nos asignó esta
tarea.
Durante cada viaje cuando traíamos discípulos al Centro,
noté un cambio en el área: todo el Centro se había
llenado de la poderosa energía de bendición de la Maestra.
Así, trabajamos durante toda la noche con la ayuda del poder
de bendición de la Maestra.
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| Durante
el Retiro Europero de 4 Días, el sol brilló por entre
las nubes y derramó su luz abundante sobre la tierra y el
área de acampar. |
EEn la mañana del 14 de agosto, el sol
salió por primera vez en muchos días. Durante todo el
día arribaron minibuses, autos y ómnibus de larga distancia,
cargados de hermanos y hermanas de muchos países de Europa, entre
ellos Alemania, Francia, Suecia, España, Reino Unido y la República
Checa y muchos otros. Los iniciados habían escuchado la noticia
de la inundación, pero al llegar les recibió un sol brillante.
A medida que llegábamos a los terrenos del Centro, los rostros
de los hermanos y hermanas resplandecían como el sol.
Los alrededores del Centro en Budapest se prestan para la puesta en
escena de una película, con campos de girasoles en tres de sus
lados, estas brillantes flores danzan en el viento en total armonía
unas con otras, mientras los rayos del sol atraviesan las nubes después
de un ligero aguacero, creando un arco iris en el cielo. Vi hermanos
y hermanas de todas las sendas de la vida, credos y colores, hablando,
comiendo, sentándose, caminando o recogiendo hierbas silvestres
y hongos de los campos. Mientras saboreaba este momento pensé
que “el Cielo en la Tierra” estaba justo aquí, ahora.
Luego, mientras caía la noche y una media luna arrojaba su luz
sobre el rocío, levanté la vista y vi una masa de estrellas
titilando y sentí como si mirara en mi interior. De pronto algo
llamó mi atención, una estrella fugaz que con gracia iluminó
su paso por el cielo. Di gracias a la Maestra por estas maravillosas
experiencias, mientras cerraba la cremallera de mi tienda y me dormía
acurrucado, arrullado por el sonido de los grillos.
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| Los yoguis felices
de la Familia Quan Yin crecen y se desarrolla a través del
amor de la Maestra. |
En la mañana del 17 de agosto supimos que
la Maestra se comunicaría con nosotros, mediante una videoconferencia
vespertina que se llevaría a cabo en una universidad cercana.
Durante la conferencia vimos a la Maestra en la pantalla de video, tan
radiante, encantadora e ingeniosa como siempre. Ella contestó
todas nuestras preguntas con amor incondicional y sabiduría,
hasta que todos los discípulos quedaron satisfechos y plenos.
Entonces regresamos en autobús, al Centro en Budapest, pero igual
pudimos haber volado, porque flotábamos en el amor y la bendición
de la Maestra. ¡Fue un final perfecto para el Retiro Europeo de
cuatro días!
Mi pensamiento entonces retornó a la época antes de mi
iniciación. Yo solía estar en la niebla, a menudo deprimido,
apenado y sin entendimiento. Pero ahora mi mente está llena de
sabiduría, conocimiento y riqueza más allá de mis
sueños más osados. Esta transformación comenzó
hace cuatro años, cuando la persona más influyente que
conozco llegó a mi vida, la Maestra Suprema Ching Hai, Ella ha
traído a mi experiencia personas de gran valentía, integridad,
honestidad e ideales éticos. Gracias Maestra por ayudarme a caminar
el sendero menos frecuentado. Gracias por mostrarme el verdadero significado
del altruismo. 
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Gracias a Dios y Gracias a Tí, ¡Mi Maestra!