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Hierbas
Medicinales
Perfectamente Preparadas
Narrado
por la hermana Wang de China Continental
y grabado por un mensajero del Quan Yin
Una
mañana a mediados de marzo del 2001, después de que la
hermana Wang había hecho el desayuno para su familia, ella empezó
a preparar algunas hierbas medicinales que le había prescrito
un doctor para un iniciado hospitalizado. Cuando llegó la hora
de irse a trabajar, ella apresuradamente salió de casa, olvidándose
de apagar la cocina a gas donde las hierbas estaban cocinándose
en una olla. No se dio cuenta de que no había apagado el fuego
hasta que regresó a casa del trabajo y pensó para sí
misma “¡Es terrible! ¡Las hierbas deben estar quemadas!”
La hermana Wang, entonces, apagó el gas, levantó la tapa
de la olla y encontró que un milagro había ocurrido: Las
hierbas no estaban quemadas en absoluto; en cambio, la porción
estaba perfecta, a pesar de que se habían preparado en la estufa
desde las 7:30 de la mañana hasta las 4:30 p.m. ¡Qué
maravilla! ¡El descuido de la hermana Wang pudo causar un desastre
terrible sin la intercesión cuidadosa de la Maestra! ¡El
poder de la Maestra es de hecho omnipresente!
 Escoltando
una Madre a Casa
Narrado por la hermana Jiang
de China Continental y grabado por un mensajero del Quan Yin
A mediados de
enero de 1998, la madre de la hermana Jiang, que cuenta con 80 años,
aprendió el Método Conveniente en un lugar lejos de su
casa. Ya eran pasadas las 7:00 p.m., cuando regresó de la sesión
del Método Conveniente a su ciudad natal por autobús y
todavía tenía que caminar un cierto trecho para llegar
a su casa, pero desorientada no sabía en qué dirección
caminar. La noche era fría y oscura y estaba sola en un camino
resbaladizo. Pronto comenzó a preocuparse y, entonces, de repente
oyó una voz tranquilizadora que decía: “¡Recita
el nombre de un Santo!” Sintiéndose confortada, la hermana
pensó: “¡Eso es correcto! La Maestra me enseñó
el Método Conveniente hoy ¿Por qué no le pido ayuda?”
Así, la madre de la hermana Jiang empezó a recitar tranquilamente
el nombre de la Maestra.
Unos minutos después un joven se acercó, le dio unos golpecitos
en el hombro y le dijo: “Abuelita, está haciéndose
tarde ¿Qué está usted haciendo aquí?”
Ella miró fijamente al muchacho y pensó que le parecía
familiar, así que le contó su problema. Y el joven le
dijo: “¡Permítame llevarla a casa! Yo solía
vivir en su aldea, pero me mudé hace unos años a este
pequeño pueblo. Justo ahora, me sentía aburrido en casa
y salí a dar un paseo. Así es cómo la vi aquí”.
El muchacho, entonces, acompañó a la hermana a su hogar.
Su familia estuvo muy agradecida por su ayuda y la madre de la hermana
Jiang dijo: “Era la Maestra que lo envió a acompañarme
a casa”.

La
Gracia de la Maestra - Un Nuevo Renacer
Narrado por el
hermano Wang de China Continental y grabado por un mensajero del Quan
Yin
Hace varios años,
cuando el hermano wang, no tenia ni cuarenta días de haber conocido
acerca de las enseñanzas de la maestra, accidentalmente cayó
al suelo desde unos cinco metros, mientras iba a entregar un equipo.
Un doctor le diagnosticó que se había fracturado la segunda
vértebra lumbar de la columna y que tenía el tobillo izquierdo
desarticulado. Entonces el doctor le enyesó el tobillo inmediatamente
y le prescribió una medicina para la curación del hueso;
pero, el hermano Wang estaba preocupado por tomar las píldoras,
ya que ellas contenían ingredientes animales. Lo pensó
durante mucho tiempo y, finalmente, decidió que no las tomaría,
porque haciendo eso retrasaría su iniciación. En cambio,
resolvió dejar que la Maestra se encargara de todo.
En ese momento, muchos iniciados y futuros iniciados se sintieron conmovidos
y encantados por la decisión del hermano Wang y, fuertemente
lo apoyaron ya que todos creían que el poder de la Maestra era
más eficaz que las píldoras. Los iniciados expresaron
su preocupación y estímulo a través de sus acciones.
Algunos le trajeron audio cintas de la Maestra; algunos lo acompañaron
y cuidaron de él en el hospital; otros cocinaron comida vegetariana
para él. El hermano Wang fue confinado a la cama, sufriendo entumecimiento
en la región lumbar de su columna y espasmos violentos en sus
articulaciones. Sin embargo, él calladamente deslizaba la medicina
que le daba su enfermera en una bolsa plástica. Las audiocintas
de la Maestra siempre estaban sonando a su lado de la cama y él
repitió el nombre de la Maestra una y otra vez, orando para que
Ella le diera el poder para superar su dolor.
Bajo el cuidado de tantas personas y, sobre todo, a través de
las bendiciones de la Maestra, el hermano Wang recobró las sensaciones
en el área lumbar en el transcurso de una semana e incluso pudo
sentarse ¡Medio mes después, era capaz de llegar al baño
con la ayuda de un bastón! En poco más de un mes, dejó
el hospital y regresó a casa. El hermano Wang comprende muy bien
que la Maestra le ha concedido una nueva vida y está muy agradecido
por eso. 
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