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Seleccionado por los
iniciados Patty McMahon y Denny Flanigan,
Ohio, EE.UU. (Original en inglés)
El artículo de octubre del 2002, de la
revista Reader Digest: “De una oportunidad a la paz, Meditación
para las personas normales ocupadas”, por Carol Krucoff, detalla
algunos de los beneficios prácticos de la meditación.
La autora usa el ejemplo de Leonard Billing, un plomero matriculado
en el sistema escolar de Mount Lebanon, Pennsylvania, que medita diariamente
y describe su trabajo como sigue: “Yo soy el único para
un distrito con diez edificios y trabajo duramente, de diez a dieciséis
horas por día”. El trabajo de plomero es extenuante y la
demanda constante, aún así, Leonard atraviesa su día
plácidamente, solucionando los problemas con una sonrisa.
Sin embargo, Leonard Billing no siempre fue tranquilo. Virginia, la
esposa de Billing, dice, “a los 40, Leonard estaba al borde del
infarto”. Él tenía una historia familiar de enfermedades
del corazón (incluyendo un primo que murió de un ataque
cardíaco a la edad de 40 años), presión arterial
alta y niveles de colesterol sumamente altos. Billing estaba enfermo
y abatido y tenía que hacer algo. Entonces descubrió que
su compañía de seguros pagaría por su participación
en un original programa de tratamiento para el corazón, uno que
incluía la meditación.
Como parte de su programa de terapia de corazón, él también
hace ejercicios, practica yoga y come una dieta principalmente vegetariana.
“De todos los cambios que he hecho”, dice Billing, ahora
de 52, “la meditación es la que me ayudó a seguir
adelante. Me ha ayudado a volverme una persona mucho más tranquila
y más confiada”.
Los americanos también están acogiendo la meditación
por razones que van más allá de su habilidad de mitigar
el stress. Como Leonard Billing, ellos tropiezan con ella al intentar
manejar enfermedades cardíacas, controlar las migrañas,
bajar la presión arterial, hallar alivio a todo dolor crónico
o sobrellevar el tratamiento de cáncer. Y como Leonard, después
de que han resuelto los problemas que los llevaron a comenzar a meditar,
ellos continúan haciéndolo, porque la práctica
también les ayuda en otras áreas de sus vidas.
¿Cómo puede él “al sentarse calladamente,
sin hacer nada” tener este tipo de poder? La meditación
afecta la actividad del cerebro, específicamente el sistema nervioso
límbico que controla el metabolismo, la presión arterial,
la respiración y la frecuencia cardiaca. La psicóloga
de la Escuela de Medicina de Harvard, Alice Domar, ha presenciado tales
cambios directamente. Como parte de su investigación para su
disertación para el Doctorado, Domar se pasó un año
en una sala de operaciones, enseñando una simple técnica
de meditación y respiración de dos minutos, a pacientes
que estaban a punto de entrar a cirugía. “Los pacientes
registraron menos ansiedad y enfrentaron mejor la cirugía”,
ella dice. “A los doctores les gustó porque la presión
arterial de sus pacientes era más baja, sangraron menos y la
cirugía llevó menos tiempo.”
La Corporación América también está empezando
a capitalizar los beneficios de la meditación. Muchos empleados
son exigidos a realizar complejas tareas múltiples que los llevan
a la ansiedad y les dificulta pensar claramente. Aprendiendo a meditar
les ayuda a enfocar su atención y a ser más productivos.
El verdadero poder de la meditación no viene sólo del
tiempo gastado en la práctica formal, sino también de
llevar las lecciones de la meditación, aprender a estar relajado
y conciente, al resto del día.

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