Una Ventana en la Vida de la Maestra

 

Expuesto por la Maestra Suprema Ching Hai, retiro de tres días en Hong Kong,
del 1 al 4 de abril de 1994 (Originalmente en Chino) Video Nº 413

Verdaderamente, debemos dedicar más tiempo a la práctica espiritual mientras estamos en este mundo, pero también debemos tratar de hacer nuestras vidas más cómodas y divertidas. Recientemente, convertí una cueva que había servido como corral para vacas en una sala acogedora. La limpié y después cubrí el piso con unas cuantas esterillas de paja y una alfombra, todos materiales muy económicos. Una alfombra sencilla cuesta poco y te hace sentir cómodo y cálido. Después, con unos cuantos cojines, puedes meditar ahí. Esto no es un lujo. Podemos hacer hermoso cualquier lugar mientras sepamos cómo decorarlo. Aquella cueva estaba oscura, seca y sucia y había sido originalmente usada para criar ganado. Pero fue convertido en un hermoso lugar; esa es una manera de balancear su vida.

Si actuamos como un maestro instruyendo a la gente acerca de la Verdad de la noche a la mañana y no encuentran balance en la vida, nuestros cerebros se quejarán. Para mí, esta clase de trabajo es un pasatiempo excelente (La Maestra y la audiencia ríen) Una asistente me dijo una vez: “Maestra, has trabajado demasiado y has estado sin dormir los últimos días. Debes estar exhausta ¿Por qué pasas toda la noche construyendo esa chimenea?” Así que le dije: “Tú no entiendes. ¡Si no hiciera ésto, podría volverme loca!” (La Maestra y la audiencia ríen). Es una manera de encontrar equilibrio en la vida.

Con sus propias manos, La Maestra construye un hogar a leños con cemento y pedazos de pizarra recogidos de un arroyo cercano, dando a la cueva una nueva apariencia de la noche a la mañana.

La asistente había pensado que la Maestra estaría físicamente exhausta después de haber trabajado día tras día y que debía pasar las próximas setenta y dos horas durmiendo para recuperar el sueño perdido. Pero dije: “Hacer esas cosas me da un respiro. No me puedo quedar en la cama todo el día y la noche. Esto es un descanso para mí porque trae un cambio en mi vida”. Cuando hago el trabajo que me gusta, significa que estoy descansando. De otro modo, estaría todo el tiempo dedicada a hacer a otros felices y no dejaría nada para buscar mis propios intereses. Las dos cosas son diferentes.

Aunque trabajo para hacerlos felices a ustedes, a otros, a los refugiados y a la gente necesitada y yo también soy muy feliz, es en respuesta a peticiones y circunstancias. No tengo control sobre el trabajo, ni tengo voz, ni voto en el asunto. Por ejemplo, cuando alguien pide dos kilos de arroz, tengo que traérselos. En esta clase de situación, no puedo actuar como deseo porque está hecho para satisfacer las demandas de los seres sensibles. Esto es diferente de ser su propio maestro y hacer sus propios planes y los diseños que más les convengan.

Así que aún tengo que encontrar un balance en mi vida. De otro modo, mi mente será infeliz. No soy yo o el alma la que es infeliz, sino la mente. No se acostumbrará a eso. Así que le dije a la asistente: “Esta es la manera en que descanso. No tienes que preocuparte”. Ella pensó que ya había trabajado por varios días y noches sin parar. Además de viajar al extranjero para dar conferencias, había corrido para ayudar a los refugiados en las Filipinas. Entonces ¿por qué me quedaba toda la noche construyendo una chimenea en una cueva cuando estaba tan cansada? Se sintió apenada por mí (La Maestra y la audiencia se ríen.) Le dije: “No, esa es la manera en que descanso. De otro modo, no puedo continuar”. Entonces le pregunté: “Si te pidieran que te sentaras todo el día sin hacer nada, ni siquiera lavar tu ropa y te trajeran la comida, ¿serías capaz de soportarlo?” Ella dijo: “No, no podría”. Por supuesto que no; ella aún querría lavar su propia ropa y encargarse de algunos de sus asuntos personales.

No soy diferente. No puedo dedicar todo mi tiempo a otros, sin tener algunos intereses propios. Cuando es algo que me interesa, puedo quedarme sin dormir toda la noche y usar mi tiempo como me gusta. De esta manera, no saldrán afectados porque guardo el día para ustedes. Estoy aquí siempre que me necesitan. Si surge alguna emergencia, o llegan algunos papeles urgentes, puedo atenderlos inmediatamente. Solamente hago uso de los intervalos entre los eventos, o hago mi propio trabajo mientras espero o sacrificando mi sueño. En esos momentos, cuando no tengo un trabajo específico de interés público que hacer o documentos que leer, hago mi propio trabajo personal para mantener el balance mental.

La Maestra convierte una cueva abandonada en una sala de hadas con Sus manos ingeniosas y artísticas.

No me pregunten por qué estoy apegada a esas cosas materiales. ¡No, no es apego! He construido cosas en los centros en numerosos países. Pero no vivo en ninguno de esos lugares. Todos esos diseños y trabajos artísticos se quedan ahí y no se guardan para mí. Por supuesto, cosas como las pinturas que he dibujado, puedo llevarlas conmigo. Pero no las llevo realmente conmigo; más bien, las mando al Centro de Miaoli para que los residentes las guarden en un cuarto especial para que no se dañen y se puedan hacer copias para que todos las aprecien. Si llevara esas pinturas conmigo, no podría cuidar de ellas apropiadamente, porque siempre estoy sujeta a otras cosas. Soy sólo responsable de pintarlas. Después de haberlas visto unas cuantas veces, las dejo a cargo de los residentes. No puedo ver mis propias pinturas por mucho tiempo, así que a veces las extraño. Antes, cuando estaba en el extranjero, algunas veces pensaba en regresar a Formosa para echar un vistazo a esas pinturas (La Maestra ríe). Pero esos fueron sólo pensamientos pasajeros; mirarlas o no en realidad no importa. Así que aunque la pintura es mi pasatiempo, son ustedes quienes obtienen los beneficios. Pueden coleccionar mis pinturas; mientras que yo no puedo coleccionar ninguna.

Pero a diferencia de las pinturas, la artesanía en la cueva no se puede llevar a Formosa para que la preserven los residentes (La Maestra y la audiencia ríen). Algunas cosas se pueden mover y otras no. Aquellas que son estacionarias se dejan en su sitio original para que todos las aprecien. Creo estas cosas no para poseerlas o preservarlas, sino para satisfacer mi deseo de crear. Algunas veces es una forma de relajación. Es lo mismo con todos mis pasatiempos; están sólo para mantener el balance en mi vida, para que pueda continuar sirviendo a toda la gente. Así que convertí la cueva, no porque me gustara y no me quedaré aquí por mucho tiempo. Además, no puedo transportarla a ningún lugar al que voy.

Mientras practiquen diligentemente en este mundo, si no tratan también de encontrar balance en la vida o de disfrutar un poco del colorido mundo, entonces una vez que se vayan al Cielo, podrían pensar: “¿Por qué es que después de seguir a la Maestra en la práctica espiritual, no tengo idea de cómo es el mundo mortal?” Entonces, pueden culparme y callada y secretamente regresar aquí abajo. No pueden hacerme responsable entonces (La Maestra y la audiencia ríen).