Por
el hermano iniciado Sanadogo Madi Samson,
Burkina-Faso, Africa
(Original en francés)
Querida Maestra Suprema Ching
Hai:
Permítame desearle a Usted y a Sus discípulos mis mejores
deseos. Estoy muy feliz de tener la oportunidad de escribirle porque
Su trabajo es por la noble causa de salvar nuestras almas y conducirnos
de nuevo a nuestro origen. Sus muchos sacrificios merecen nuestro
más profundo respeto.
Usted no es sólo nuestra Maestra, sino también nuestra
madre y enamorada también. Antes de escuchar de Usted y Sus
enseñanzas, ya la había visto en un sueño. En
1998, tuve un sueño donde caminaba al borde de un lugar que
estaba en total oscuridad de un lado y brillando resplandecientemente
del otro. Había diferentes seres de ambos lados. Aquellos en
el lado oscuro parecían seres humanos, pero tenían cabezas
y colas de perro. Aquellos en el lado brillante estaban de blanco,
con cinturones dorados alrededor de su cintura. Los seres del lado
oscuro tomaron mi mano izquierda y los del lado brillante tomaron
mi mano derecha y yo luchaba en medio de ellos.
Por último, los seres del lado brillante ganaron y me lanzaron
hacia el cielo. Formaron un círculo alrededor mío por
un tiempo y, cuando descendimos, vi a otros seres alineados para darnos
la bienvenida. Frente a ellos se paró una mujer vestida de
blanco con un velo en su rostro. Me dijeron que ésta era la
dama con la que debía casarme. Después, me quedé
pensando qué significaba esta boda en el sueño. Pensé
que era un augurio sobre una boda real hasta que vi una foto Suya
donde usa un velo, en el Centro de la Asociación Internacional
Maestra Suprema Ching Hai, en la ciudad donde vivo.
Comprendí inmediatamente que era Usted la dama que me presentaron
los santos en mi sueño ¡Parece que tengo una afinidad
muy grande con Usted! Entonces, empecé a estudiar Sus enseñanzas
y a seguir los preceptos. Más tarde, estaba pleno de experiencias
internas.
Una vez, en una visión interna vi una casa de cristal azul
y me detuve a mirarla atentamente. En la casa estaba escrito “Morada
del Santo” y los árboles, las hojas, las flores y las
frutas, todas brillaban con una luz dorada. Entonces, vi un árbol
muy alto que se elevaba hasta las nubes. En ese momento, un fuerte
rayo de Luz brilló sobre mí y me desvanecí, arrastrándome
por el piso, antes de que la Luz se desvaneciera, vi muchas cosas
valiosas que se manifestaban desde la Luz.
En otra ocasión, soñé con el Cielo y una mujer
que aparentemente nadaba hacia mí en el agua. Le grité
“¡Jesucristo!” muy fuertemente y la mujer pasó
a través de mi cuerpo y se fue. Entonces me sentí muy
sacudido y me desperté. También, he visto muchos rayos
de Luz en mis sueños.
Querida Maestra, deseo grandemente Su bendición y espero que
Usted me libere porque vivo en un ambiente tortuoso. Mi sabiduría
interna y amor sólo pueden ser nutridos a través de
Sus bendiciones. Estoy cansado de este mundo injusto y desleal y estoy
muy ansioso de regresar a nuestro Hogar en el Reino de Dios. Maestra,
mi querida Madre, deseo que pueda yo ser uno con Jesucristo, trabajar
para Dios y ser liberado de este mundo sofocante lleno de mentiras.
Maestra, espero que Usted cuidará de mí para que todo
transcurra tranquilamente.
Maestra, mi Madre Querida, que Tu Amor nos convierta en Uno.