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Reportes
desde Formosa
Amor
cálido en el invierno frío
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Los
practicantes de Keelung distribuyeron ropa de abrigo a la gente
sin hogar del Hospital de Nankuang.
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[Keelung]
El 17 de diciembre del año 2000, la Asociación
Internacional de la Maestra Suprema Ching Hai llevó a cabo una
actividad conmovedora en Keelung transmitiendo el amor y la preocupación
de la Maestra por la gente necesitada en el frío invierno. Los
iniciados locales distribuyeron frazadas, ropa de abrigo, arroz y fondos
para ayudar a las personas mayores inválidas, ancianos indigentes
que vivían solos y gente sin hogar en la ciudad. Uno de los ancianos
solitarios era beneficiario de nuestras actividades mensuales de ayuda
y una víctima de las inundaciones durante el tifón Xangsane
que devastó Keelung en Septiembre del 2000. La señora
mayor expresó su profunda gratitud por las visitas periódicas
de los iniciados y la asistencia.
Los iniciados también distribuyeron chaquetas y pantalones para
los muchos ciudadanos sin hogar refugiados en el Hospital de Nankuang.
Las abrigadas ropas de invierno fueron entregadas en las manos de los
residentes justo antes de que entrara el invierno. Los iniciados de
Keelung también visitaron un hogar de ancianos para transmitir
la preocupación de la Maestra por los menos privilegiados y por
los ancianos discapacitados que vivían ahí.
Lazos
de afecto
[Taichung]
Hace un año, el padre anciano de la hermana Chyuu sufrió
un ataque. No mucho después de eso, su madre sufrió una
lesión cerebral en un accidente automovilístico que la
dejo emocionalmente inestable. Así la familia fue puesta en una
posición difícil y la hermana Chyuu se vio obligada a
renunciar a su trabajo para cuidar de sus padres teniendo que lidiar
con otra calamidad financiera en su familia.
El Centro de Taichung de la Asociación Internacional de la Maestra
Suprema Ching Hai inmediatamente asistió a la familia de la hermana
Chyuu al solicitar un subsidio para amas de casa de bajos ingresos y
el 15 de noviembre del 2000 transmitieron el amor y la preocupación
de la Maestra por ellos. El anciano Sr. Chyuu estaba tan conmovido que
le pidió a los miembros locales de la Asociación de Meditación
de la Maestra Suprema Ching Hai expresar su profunda gratitud a la Maestra
por su compasión y generosidad.
El
amor de la Maestra
es un milagro encantador
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Un
anciano caballero usa un sombrero de invierno donado por el Centro
de Hsihu y se saca una foto con los iniciados del Centro de Taitung.
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[Taitung] El 16 de diciembre del 2000, los iniciados
de Taitung realizaron su visita de rutina a un anciano, hombre paralítico
que vive en la ladera del monte Tawu, a lo largo de la costa este de
Formosa. Él era víctima de un ataque que lo había
postrado en cama por muchos años. Hace dos años, los representantes
locales de la Asociación Internacional de la Maestra Suprema
Ching Hai comenzaron a visitarlo y a ofrecerle fondos de ayuda mes a
mes. El amor omnipotente de la Maestra y sus bendiciones han aliviado
así sus 20 años de sufrimiento y lo han inspirado para
que deje la cama y se mueva lentamente. Cuando los iniciados le dieron
un abrigado sombrero de invierno del Centro de Hsihu, durante su visita
reciente, una sonrisa radiante le iluminó la cara mientras se
probaba el sombrero.
Los iniciados también visitaron al Sr. Tien en el pueblo rural
vecino de Tajen y aún recuerdan que infeliz se veía cuando
le entregaron fondos de ayuda durante su visita previa. Él parecía
oscuro y marchito, confinado a su cama como un enfermo comatoso usando
un tubo para alimentarse y un catéter urinario.
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Los
iniciados de Titung transmiten el amor y la preocupación de la
Maestra periódicamente a los indigentes y solitarios ancianos.
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Esta vez, él era capaz de conversar con los iniciados y se veía
mucho mejor que durante la primera visita. Su familia estaba sinceramente
agradecida con la Maestra y cantaba frecuentemente "Namo Ching
Hai Wu Shang Shih" en reverencia. Sus hijos eran especialmente
adorables cuando anunciaban en voz alta: "Aquí llega la
Maestra Ching Hai", al ver llegar a los iniciados. Su espíritu
de bienvenida y gratitud era obvia.
El Sr. Cheng, un anciano que sufría de paraplejía causada
por un ataque, también vivía en Tawu. Para aliviar el
dolor constante que sentía debido a un edema en la pierna y a
la pobre circulación sanguínea, una hermana iniciada le
trajo un par de medias terapéuticas hace algún tiempo.
El Sr. Cheng mostró signos de recuperación después
de usar las medias y no podía cesar de expresar su profunda gratitud
a la Maestra.
Iluminando
un rincón solitario
del mundo con amor
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Una
anciana despide felizmente a los iniciados.
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[Tainan]
El 23 de diciembre del 2000, mientras llega el frío
invierno, el centro de Tainán llevó a cabo una conmovedora
actividad para entibiar los corazones de las familias necesitadas en
las localidades vecinas de Hsinying, Liuying, Tungshan, Hsuehchia y
Liuchia. Primeramente, los iniciados habían visitado personalmente
cada una de estas viviendas para verificar su situación.
Había muchos casos desafortunados, como alguna gente que vivía
en casa muy primitivas, prácticamente casas desamuebladas: una
familia que estaba constituida solamente de miembros mentalmente discapacitados,
una viuda que vivía sola y era indefensa e incapaz de ganar su
propio sustento, un señor anciano que estaba visualmente impedido,
una pareja que no tenía ingresos familiares porque su hijo había
sido herido, y otro que estaba mentalmente desequilibrado y así
incapacitado para cuidar a sus hijos.
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Un
señor anciano que vive solo es agradablemente sorprendido por
una visita de los iniciados.
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Entristecidos
por escenas tan patéticas, los practicantes estrecharon con fuerza las
manos de esta gente, los abrazaron y escucharon sus quejidos de dolor.
Cuando les llevamos arroz, leche en polvo, aceite, galletas, ropa, sombreros
y otras cosas necesarias diariamente, junto con revistas de la Maestra
y libros ejemplares y les deseamos a todos un feliz Año Nuevo, pudimos
ver las caras de nuestros desafortunados compatriotas brillar de gratitud.
Le agradecemos a Dios por darnos la oportunidad de ayudar a esta gente
menos afortunada y ahora apreciaremos aún más nuestra recompensa bendita
y continuaremos compartiendo el amor de la Maestra con nuestros hermanos
y hermanas necesitados.
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