Inmersos en el Océano de Amor de la Maestra
Por el Grupo de Noticias en Japón
Un día en julio, los iniciados japoneses repentinamente recibieron la
noticia de que podríamos ir a ver a la Maestra. Nosotros la habíamos visto en
mayo durante Su conferencia en Tokio, y no esperábamos verla de nuevo tan
pronto. Anonadados por la excitación y el gozo, llegamos a Su residencia.
Estaba lloviendo aquel día, así que construimos un refugio con vinil
transparente afuera de Su casa. Mientras meditábamos tranquilamente, apareció
la Maestra, y nos saludó con estas palabras: "Nuestro Centro aquí está
entre los mejores en el mundo, y también es transparente." Su simple
comentario nos hizo reír alegremente. La Maestra es siempre muy buena en hacer
que todos estén relajados y felices, y muy comprensiva en hacernos sentir
amados a cada uno de nosotros.
Cuando respondía las preguntas de compañeros practicantes, Ella nos dijo
una forma secreta de alcanzar la libertad. Nosotros siempre esperamos o
demandamos algo de los demás, pensando en que deberían de actuar de cierta
manera. Esto es precisamente lo que nos trae frustración. Si no tenemos
expectativas y no estamos atados a nada, entonces nos sentiremos libres y
relajados. La Maestra también nos aconsejó a hablar más de los méritos de
otros, y hablar acerca de sus defectos sólo ocasionalmente. De esta forma,
seremos capaces de salir adelante con nuestra familia, manejar adecuadamente las
relaciones humanas, y por lo tanto encontrar menos obstáculos y experimentar
menos aprietos. La Maestra también explicó porqué es necesario seguir Sus
instrucciones precisamente. Puesto que Ella trabaja para la multitud, si usamos
nuestra mente para juzgar o entender Sus palabras, frecuentemente haremos un
desorden y entorpeceremos Su divina tarea de liberar a los seres sensibles. Así
que para beneficiar a la mayoría, debemos seguir Sus instrucciones
adhiriéndonos a Su intención original, de forma precisa.
La Maestra habló en Su acostumbrada forma cómica, e incluso algunas veces
usó algunas palabras en japonés, a lo que los deleitados discípulos
respondieron con muchos aplausos. Un compañero practicante preguntó,
"¿Qué es el amor?" A esto, la Maestra gastó largo tiempo dando una
detallada respuesta. "El verdadero amor no significa amar a las personas o
a las cosas que amamos. Significa dar amor y consuelo a las personas y animales
que lo necesitan, haciendo que se sientan amados, confortados, y felices."
La Maestra entonces citó un ejemplo: Una vez, un perro muy débil vagaba en
un centro en los Estados Unidos. Bajo el cuidado de la Maestra y los compañeros
practicantes, pronto se recuperó y se volvió miembro del centro. Era muy
inteligente y pudo entender las palabras de la Maestra. Desafortunadamente fue
echado cuando Ella no estuvo en el Centro. Después cuando Ella escuchó acerca
de ello, estaba tan disgustada que lloró. El perro había puesto toda su
confianza en nosotros, y aún así corrimos a la calle a este perro que no
tenía hogar. Esto no es amor, dijo, añadiendo que Ella no tenía idea de donde
pudiera estar el perro y si había sido golpeado por otros. Pensando acerca del
miserable destino del perro, lágrimas de dolor rodaron por Sus mejillas.
Estábamos tan conmovidos por la infinita compasión de la Maestra hacia todos
los seres sensibles, que también rodaron lágrimas de nuestros ojos.
Cuando terminó este precioso encuentro, dijimos adiós a la Maestra, quien
sostenía una vela en Su mano mientras nos veía irnos desde el balcón fuera de
Su cuarto. La escena era de una madre de tierno corazón mandando a Sus hijos e
hijas a su camino. ¡Todos nosotros estábamos muy renuentes a irnos! Estábamos
extremadamente agradecidos con la Maestra por hacer este particular viaje a
Japón. Creemos que, bajo las bendiciones de la Maestra, Japón tendrá un
futuro mejor y más brillante.