Una
de mis luchas más grandes en la práctica
era asistir a la meditación en grupo.
Después del retraso creado por mi fuerte
resistencia a asistir a la meditación
en grupo, decidí recurrir a la ayuda
de la Maestra. Le supliqué en meditación
que me ayudara a superar esta resistencia
y a identificar lo que la estaba causado.
Finalmente,
después de meditar mucho, y angustiada
por mi falta de decisión y de fe, decidí
ir a ver a la Maestra. Ella respondió
a mis oraciones permitiéndome asistir
al retiro internacional en Inglaterra. (Por
muchas circunstancias milagrosas, en el último
minuto me fue posible ir). En ese momento
no sabía por qué tenía
ese deseo tan fuerte de ir al retiro, pero
ahora lo sé. Mientras estuve allí,
la Maestra me comunicó tal amor, que
lloré como un bebé que había
sido rescatado de las fauces del mismo Gozdzila.
Me sentí tan segura, purificada y feliz,
que le prometí a la Maestra que iría
a la meditación en grupo, pasara lo
que pasara. El mensaje que Ella me dio fue
tan fuerte, claro y tan lleno de amor, que
no pude formular ninguna otra excusa.
Mi
resistencia era parte de una lección
interna que yo necesitaba aprender. Gracias
al amor divino que la Maestra tiene por cada
uno de nosotros, me fue posible aprender esta
lección de una manera muy bella. Asistir
a la meditación en grupo nunca más
fue un esfuerzo. Conducir 100 millas nunca
más fue una carga. Ahora me doy cuenta
de que las bendiciones obtenidas de mis intentos
de asistir a la meditación en grupo
bien valieron el esfuerzo. Se levantó
la resistencia que había estado asentada
como un guijarro en mi corazón. Al
ser levantado este guijarro, no se le permitió
crecer como una roca. Gracias Maestra por
ayudarme.
Cuando
la Maestra dice que es importante que practiquemos
algo, entonces así es. Ella no nos
diría nada que no fuera beneficioso
para nosotros. Siempre hay bendiciones en
cuanto a nuestro crecimiento. Incluso nuestras
lecciones son bendiciones. Estas bendiciones
se multiplican conforme crecemos en nuestra
práctica. Somos muy afortunados de
ser los discípulos de la Maestra Suprema
Ching Hai. Asistir a la meditación
en grupo no sólo nos ayuda a nosotros,
sino también a nuestros compañeros
iniciados. Para aquellos que puedan haber
experimentado esta misma resistencia, espero
que esto que estoy compartiendo pueda servir
para inspirarlos y permitirles que la superen.